Mi casa será llamada casa de oración
El 13 de septiembre se realizó el Servicio Divino por la inauguración de la capilla de Ayacucho, fue oficiado por el Apóstol Schmidt. Participaron hermanos y hermanas del sector de Canto Grande, así como invitados provenientes de otros sectores, quienes compartieron este momento especial de comunión. Los cánticos interpretados por el coro y la orquesta acompañaron el servicio, lo que generó un ambiente de emoción entre los asistentes.
Como base para el Servicio Divino se tomó parte del texto de Marcos 11:17: “¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones?” A lo largo de la prédica se destacó el valor de contar con una casa de oración, un lugar en el que podemos sentirnos seguros, encontrarnos con Dios, escuchar su palabra y fortalecer nuestra fe. Al mismo tiempo, se recordó que la verdadera morada de Dios no se limita a un edificio, pues también nosotros somos templo de Dios y Él desea morar en nuestras almas.
Otro de los pensamientos que quedó presente fue la importancia de procurar que ese templo interior sea cada vez más puro. Dios no valora a las personas por su origen o procedencia, sino que abre su casa para todos. De la misma manera, cada uno está llamado a revisar su corazón, sus pensamientos y sus acciones, permitiendo que el Señor transforme aquello que sea necesario y encuentre en nosotros una morada agradable.
También se recordó que nuestra relación con Dios no debe estar basada únicamente en esperar recibir algo a cambio. La ofrenda no puede entenderse como una “máquina dispensadora” mediante la cual damos para obtener automáticamente una recompensa. Nuestra entrega nace de la fe, el amor y la gratitud. Así, la inauguración de la capilla de Ayacucho fue también una invitación a renovar el deseo de ser una verdadera casa de oración y permitir que Dios habite cada vez más profundamente en nuestras almas.




















